Para el que lea y vea,
escribo mis palabras,
para el que vague en tinieblas
alzo, yo, mi voz.
Porque necio es el hombre
que se sueña su morada,
como pobre es la huella
que se hunde al correr.
Ven, y coge la antorcha
que alumbra el sendero.
Alza tus ojos
y verás la luz.
Ya que eres el futuro
que esperan los cielos
muéstrale a tu cuerpo
que llegarás al fin.
Porque mutante de la muerte eres
cautivo de la tierra estás
no te quedes prisionero y ya nunca volverás.