Cómo me repugna escuchar
eso que lanzan al viento
para organizar el tiempo
y lo llaman… ideales.
Cómo me repugna mirar
a los hombres racionales
que se abrazan a ideales
como el que llaman, Posición.
Cómo me duele ver caer
los valores oprimidos.
Saboteados por la astucia
de la fiebre del triunfar.
Y cómo podría llamar
a los amos de la tierra
que se lanzan a la guerra
por lo que llaman, Razón.
Me deprime el olor a gente
apesta la falsa unidad:
Nacimos encadenados muy lejos de la verdad.