Retrato

Tú, nada sabías

de mis días,

hasta hoy,

que tocaste mis portales.

Llegaste a la puerta

donde hay rosas

más dentro la hiedra

ya acabó las mariposas.

Fui nido,

de murciélagos y alondras,

viviendo

con dos mundos paralelos.

No intentes descifrar

mis devaneos:

son grietas

que se hundieron muy profundas

en noches

tenebrosas y sin soles,

cuando el odio

amenazaba mis balcones.

Mas, hoy,

en los surcos de tristeza: siembro

cantos

y en mis tierras socavadas

crecen rosas.

Porque lejos me aparté

de la cripta tenebrosa

donde flotan, los placeres

de la gente lujuriosa.

En la lucha con lo adverso

Me he hecho grande

y hago versos

con lo que antes yo temía.

Si hasta sueño con quedarme

cabalgando en el corcel

relatándote mis noches con la pluma y el papel.