Sangre de tu sangre

Hablabas con cansancio
a la sangre de tu sangre
de trozos de materia
que esperaban recibir.

De pronto te callaste
enmudecieron tus labios
y todos los dolientes
disputaban tu decir.

Ya nadie te miraba
con ese aire de tristeza,
y se marcharon de pronto
cuando tu vista no vio.