Talión

Lenta al sepulcro va llegando

la fúnebre carroza muy sombría

con carro de caballos va tirando

los restos que mi alma está dejando.

La boca de la tierra está ya abierta

mi polvo deseoso está esperando

cuatro hombres muy silentes toman fuerte

la caja de terror que huele a muerte.

La noche cae triste suavemente

del sacro funeral ya se han marchado

quedando mi cuerpo en el sepulcro

tendido en el lugar de los difuntos.

De pronto mi alma se estremece

un cuadro regresivo está pasando

soy juez, soy la razón, estoy temblando la vara que medí me está tasando.