Ensueño

Soñé que en la tierra

volvía a amanecer

y todos los hombres

surcaban la materia.

Miré las cadenas

soldadas con placer

fundirse ante el ceño

de los nuevos querubines.

Ya el hombre sin tiempo

clamaba en las alturas

unido a las hueste

de la mente inmortal.

Más todo fue ensueño,

qué difícil olvidar,

esos hombres sin tiempo

que no quieren guerrear.