Prosa 33

El sol se va a lo lejos

y me abrazan las sombras

en mi tranquilo soñar.

Dejo mi mente sin rumbo,

que la lleven los vientos

por ensueños lejanos

que no puedo alcanzar.

Algo quiebra el silencio

y me vuelve en el tiempo

a mi cuerpo cansado

como un fantasma agotado

del que quisiera arrancar.

Estoy huyendo de mí

de mi larga noche

de mi agitado camino

donde corre el tiempo

y no veo clarear.