Prosa 59

Recuerdo una plaza

en el mes de abril

y una niña hermosa

sentada allí.

Así fue la tarde

en que te conocí

así fue la noche

que me enamoré de ti.

Con la mirada perdida

recorríamos las calles

con un silencio de ensueño

envolviste mis labios

y te fundiste en mí.

Yo temblé al rozar tu boca

que se durmió en un beso.

Más mi cuerpo te supo amar

y mis manos corrieron a acariciarte

tu tiempo se hizo mi tiempo

y mi noche fue tu noche.

En ese día de abril

que hoy es sólo un recuerdo

Nació una leyenda allí que se hizo poema en mí.