Prosa 61

No te llamo

ni digo que por ti he llorado,

porque mostraría mi tormento

aunque me ahogue por dentro

el deseo de gritarte.

No puedo dejar de amarte

ni olvidar que fuiste mía,

yo que todo lo sabía

no entendí que me querías.

Porque fui parte de tu vida

hasta sembré en tus entrañas

mas, el cirio que tú alumbraste,

brilla en mí; como en tus días.