No te llamo
ni digo que por ti he llorado,
porque mostraría mi tormento
aunque me ahogue por dentro
el deseo de gritarte.
No puedo dejar de amarte
ni olvidar que fuiste mía,
yo que todo lo sabía
no entendí que me querías.
Porque fui parte de tu vida
hasta sembré en tus entrañas
mas, el cirio que tú alumbraste,
brilla en mí; como en tus días.