Te amo en silencio,
mas tú no me conoces.
Ni siquiera mis labios
te han podido nombrar.
Si desgarra mi alma
el saber que tienes dueño.
Y que sólo en mis sueños
te llegaré a amar.
Sin saber disipaste
las nubes de mi alma.
Llenaste de vida
este cuerpo febril.
Dulce mujer
para mí vedada,
en los ojos de la noche
yo presiento tu mirada.
Mejor sería olvidarte
portadora de mis sueños.
Si yo no puedo amarte porque tú ya tienes dueño.